sábado, 30 de abril de 2011

Entrevista en un centro:


“PROYECTO QUE CONSISTE EN UTILIZAR LAS TICs PARA MEJORAR LACOMUNICACIÓN Y  LA RELACIÓN FAMILIA-ESCUELA.”
Entrevistadora: Hola, Por qué surge la idea de utilizar las TICs para mejorar las relaciones entre familia y escuela ?
Maestra entrevistada: Surge de la necesidad planteada en el centro. Desde el curso pasado estamos percibiendo cómo la comunicación entre las familias y  el centro es cada vez más distanciada: los papás trabajan fuera de casa, los traen y recogen terceras personas, toda la comunicación debe ser escrita, no hay comunicación oral... y todo el mundo sabe lo importante que es este aspecto en nuestra labor con los alumnos.
E: Sí, muy necesario. ¿Y lo de fomentarlo mediante las TICs ?
M: A la necesidad del centro se añade la implicación que hay de los compañeros con las nuevas tecnologías y la conciencia por parte de todos que es la escuela la que debe innovar y ofrecer a las familias nuevos servicios que se adapten a sus necesidades.
E: ¿Se ha implicado todo el centro?
M: Bueno, bien sabemos que es muy difícil que todo un centro se implique en un trabajo de este tipo. Todos, todos, no. Pero sí que hay un número muy amplio de profesores que estamos trabajando en ello, veinte para ser exactos, un número suficiente para emprender este camino y motivar al resto sobre paso seguro.
E: Y en concreto, ¿qué herramientas estáis utilizando?
M: Herramientas que puedan favorecer la comunicación grupal, la comunicación personal, el seguimiento e información de un grupo en espacios tutoriales, los espacios para plasmar eventos, fechas, aspectos importantes del centro... podríamos escoger entre mil.
En este periodo nos hemos centrado en dos herramientas principalmente:
1.-El conocimiento y utilidad de Educamadrid, un curso que ofrece la Comunidad de Madrid y que, en casos como el nuestro no explotamos como deberíamos. Por lo que sabemos nos ofrece un seguimiento tutorial con las familias y queremos conocerlo e integrarlo en nuestro centro como un cauce de comunicación.
2.- La puesta en marcha de un blog que fomente la presentación de nuestras actividades, ofrecer noticias e informaciones grupales, aspectos identificativos del centro y del centro...
E: ¿Qué tipo de aprendizaje estáis llevando a cabo?
M: Desde el inicio de esta propuesta ha habido una actitud colaborativa y de equipo muy importante. Date cuenta que ha surgido de una necesidad identificada en el cole y, ahora, tenemos la importancia de desarrollar una propuesta de mejora con un pequeño esfuerzo por parte de todos.
E: Cuéntanos un poco de Educamadrid
M: Lo que más interesante nos está pareciendo son los recursos de comunicación personal, grupal, subgrupos... que nos ofrece. Y todo es ponerse, porque nos parece muy interesante todo lo que estamos conociendo: se pueden abrir diferentes carpetas de correo, colgar información grupal, individual y confidencial, cada familia y docente tenemos una clave, hasta podemos hacer reuniones por videoconferencia.
E: ¿Y haréis así las reuniones grupales?
M: No, eso ahora no sería posible, ni el centro, ni las familias estamos preparados para ello. Debemos ir paso a paso y ahora nos centraremos en lo básico y fundamental, pero ¿por qué no en un futuro grabar nuestras reuniones y colgarlas para que las familias puedan visualizarlas después? No sé, siendo objetivos aún queda mucho para eso.
E: Y sobre el blog, ¿qué vais a seguir?
M: En relación al blog, algunos de nosotros ya lo conocemos e, incluso, algunos ya tenemos blog personal. Las tareas en relación a esto, aunque vamos a dedicar alguna sesión a los aspectos más técnicos. Lo que queremos es consensuar para qué usaremos el blog, quién o quienes se encargarán de ponerlo en marcha, del seguimiento, qué tipo de información colgaremos, qué formato le daremos...
E: ¿Qué tipo de tareas desarrolláis?
M: Desde que decidimos trabajar con vosotras, los acuerdos en cuanto a las actividades que desarrollaremos serán del tipo: sesiones de reuniones grupales para tomar decisiones en cuanto a lo que íbamos a hacer e información a las familias, trabajo práctico en el aula de informática para conocimiento e investigación de las herramientas, reparto de tareas para tomar acuerdos, elaboración de circulares y documentos que recojan nuestro aprendizaje...
E: Muy interesante vuestro trabajo, ¿creéis que al finalizar este proyecto habréis conseguido los objetivos propuestos?
M: Con este tiempo no creemos conseguir todo lo que hemos propuesto, este trabajo de colaboración ha supuesto el inicio de una tarea que desarrollará e implementará de forma adecuada durante los próximos cursos. Debemos tener en cuenta que esta tarea no es única y exclusiva de los docentes, sino de todos aquellos que formamos la comunidad educativa y, las familias necesitarán un tiempo suficiente de adaptación a este nuevo canal de información que estamos introduciendo en nuestra escuela.
Nos centraremos en evaluar aquello que estaba programado , para esta fecha, en función de las tareas desarrolladas y en relación al proceso y mejoras obtenidas, no en función de unos resultados.
E: ¿Tiene algún otro aspecto que comentar que le parezca interesante?
M: Bueno, solo daros las gracias por vuestra implicación y ayuda en el desarrollo de este proyecto y animaros a evitar la “tecno-fobia” que en muchas ocasiones es provocada por el desconocimiento y la incertidumbre que nos hace sentir. Merece la pena intentarlo.
Gracias por todo.
E: Muchas gracias por vuestra colaboración.

Reflexión


“UNA CUESTIÓN DE TODOS
Un problema que está bastante al día, es decir, que ocurre en la actualidad y que podemos observar es la falta de valores, de fundamentos educativos sólidos, normas, lo que comúnmente llamamos “tener una buena educación”.
La polémica se encuentra ya no solo en el problema (casos de bullying, maltrato físico y verbal a los maestros, delincuencia...) sino en la raíz de este problema, la causa y  responsabilidad de estos problemas.
Está claro, y más ahora que estamos involucrados en el tema educativo, que los niños no son los responsables de estos actos, que ellos son, en tal caso, las víctimas, el resultado de lo que les rodea, y entre estas cosas que le rodean se encuentran sobre todo los agentes principales de socialización, es decir, la familia, la escuelas, los medios de comunicación...El problema se encuentra, pues, en alguno de ellos, o posiblemente en la suma de todos.
Es entonces cuando surge la polémica: ¿cuál es la función de la escuela?, ¿es esta la responsable de educar (enseñar valores, conductas, hábitos, moralidad...)  a los niños, o es esta una función de la que debe responsabilizarse la familia? ¿Quiénes, pues, son entonces los responsables de la falta de valores y educación en los menores, los padres, los maestros, los medios de comunicación...? Y lo más importante, ¿Qué pasa cuando damos por hecho que esa función no me corresponde  a mí, sino al otro?
Esa responsabilidad nos incumbe a todos, es responsabilidad de todos ya que, todos formamos parte de la vida y la educación de estos niños, que serán los futuros hombres y mujeres, las futuras generaciones y la sociedad del mañana.  ¿No es esta una responsabilidad de todos?
Pues entonces, a mi parecer, deberíamos tanto padres, maestros, periodistas... todos poner nuestro granito de arena en hacer una educación mejor, más justa, en preocuparnos por el otro, en solucionar en vez de catalogar, rechazar y renunciar a una educación mejor.
Es responsabilidad de todos.

Comunicación entre familia y escuela

Colaboración familia y escuela

CEIP Manuel Siurot, Huelva
“Mi padre también es delegado de curso”

 “Hace menos de dos años tuvimos muchos problemas; en la puerta del centro se formaban corrillos de grupos de padres que lo cuestionaban casi todo, insignificancias pero que se acababan convirtiendo en temas importantes. La organización de un viaje y unas cuantas decisiones que no se entendieron bien fue el detonante. La falta de información hizo crecer la bola y desde dentro no acertábamos a dar la respuesta adecuada. Aquello nos sirvió para darnos cuenta de que algo fallaba”. Así lo recuerda Luis Carlos Delgado, un hombre cercano y entrañable que lleva más de 20 años dirigiendo el CEIP Manuel Siurot. Este colegio onubense siempre ha presumido de tener sus puertas abiertas a los padres y madres hace años puso en marcha un Plan de Ayuda a las Familias y cuenta con una AMPA activa y comprometida.
 La Escuela de Padres del Ayuntamiento de Huelva también estableció su sede allí. Podría pasar incluso por ser un centro modelo en cuanto a participación familiar. Pero, a principios del curso 2008/2009, emergió con fuerza en el equipo directivo la sensación de que tenían un importante déficit de comunicación con las familias y, como reconoce su director, era el momento de apostar con imaginación por nuevas propuestas: “Sabíamos que había que hablar con los padres pero no buscábamos una solución puntual y momentánea sino que era la ocasión para aprovechar el conflicto y articular una estrategia más eficaz.”

Un modelo de participación

El equipo directivo comenzó entonces a estudiar posibles fórmulas que favorecieran y potenciaran la participación de padres y madres en la organización y funcionamiento del centro. El objetivo era establecer formalmente en la estructura del centro cauces para que las familias pudieran exponer sus opiniones y participaran en las decisiones relevantes que afectaran al centro. Diez años atrás el mismo equipo directivo había tomado una serie de medidas para potenciar la participación del alumnado, entre ellas las asambleas de clase y la figura del delegado en cada uno de los grupos del centro, desde Infantil de 3 años hasta sexto de Primaria. Los resultados obtenidos les alentaron a tomarlo como modelo también para las familias, una apuesta que coincidió en el tiempo con un nuevo decreto
de convivencia aprobado por la administración educativa. “El instrumento estaba ahí y si no, lo hubiéramos inventado”, apostilla el director.
Las familias pueden exponer sus opiniones y participar en las decisiones relevantes que afectan al centro.

R e p o r t a j e

La idea parecía simple. Igual que el alumnado elige a principio de curso a un delegado de clase, los padres elegirían también anualmente a su representante en cada uno de los grupos. Entre sus funciones, asistir a las asambleas, llevar la voz de sus representados a las mismas, intervenir en los debates, aportar nuevos temas al orden del día, proponer acuerdos, hacer partícipes a sus representados de los debates o adoptar una actitud dinamizadora y motivadora en su grupo clase de la implicación de las familias en la vida del colegio.

Reticencias iniciales

No todos los miembros de la comunidad educativa del Manuel Siurot reaccionaron con el mismo entusiasmo ante la nueva propuesta. Las mayores reticencias llegaron del lado de los docentes. El director comunicó sus intenciones al claustro y, aunque no existió una oposición como tal, sí es cierto que el profesorado expresó sus temores y su incertidumbre, como reconoce la tutora de 5ºA, Eva Pérez: “Te mentiría- apunta- si te dijera que no hay compañeros que tuvieron y tienen sus dudas con respecto a la figura del delegado.
Algunos piensan que los padres van a fiscalizar su labor, que se van a oponer a lo que realizan o se van a entrometer en su labor pedagógica. También hay quien piensa que se les da demasiado protagonismo.”
Esas reticencias iniciales sirvieron para que el equipo directivo remarcara nítidamente cuáles eran las competencias de cada cual; el director del centro destaca la importancia de la labor pedagógica desarrollada con los padres al respecto: “con las familias quedó muy claro desde el principio que si tenían un problema con un docente, la asamblea de delegados no era el espacio para solucionarlo. Los padres no necesitan intermediarios para hablar con el tutor o conmigo. Los delegados cumplen otra función”.

La búsqueda de padres implicados

Con el comienzo del nuevo curso, aprovechando las reuniones de tutoría a las que están convocados todos los padres y madres de cada grupo, un miembro del equipo directivo y otro de la AMPA informaron de la nueva iniciativa a las familias y les instaron a elegir representantes. Como reconoce el director, la búsqueda de veintisiete padres y madres delegados no fue una tarea fácil: “De entrada, la gente no se implicaba; en algún caso tuve que 'amenazar' con que no me iba del aula sin el nombre del delegado de ese grupo.
Este año, sin embargo, no hemos tenido tantos problemas, incluso en algunas clases contamos con varios candidatos”.
A medida que el alumnado va creciendo, el interés y la implicación de las familias disminuyen, de ahí que el grueso de padres y madres más comprometidos lo sean de Infantil. Para ellos todo es nuevo y la demanda de información, mayor. Es el caso de Raquel González, subdelegada de padres del grupo de Infantil de 5 años: “Estar aquí dentro te cambia la perspectiva.
Los niños no te cuentan nada. Por parte del centro recibes comunicados fríos que también son insuficientes. En el colegio se hacen muchas actividades que no conoces, y es muy difícil que te impliques en lo que no sabes que existe.”

Las primeras intervenciones

“El curso pasado, una delegada se me acercó para manifestarme que algunos padres querían escuchar mi opinión al respecto del desarrollo de las clases de inglés, porque la información del programa bilingüe que les llegaba a través de sus hijos era muy confusa.
No tuve inconveniente en que nos reuniéramos para poder aclararles sus dudas. Si no hubieran canalizado esa inquietud a través del delegado, posiblemente se hubiera terminado convirtiendo en una crítica negativa y destructiva como otras de las que se generan en medio del corrillo de la puerta del colegio, por falta de información y comunicación”. Eva Pérez, profesora de inglés y tutora, encontró, en este caso, una eficaz herramienta de comunicación sin la cual todo hubiera sido más complejo. “Ellos tienen la perspectiva de la familia, y yo del centro, ambas son complementarias y enriquecedoras”, concluye.
En general, los tutores comienzan a percibir al delegado como un aliado cercano a quien informar de problemas que no pueden abordar por sí solos. “La calefacción llevaba más de un año sin uso por falta de combustible pero las familias no sabían que ese era el motivo por el que los niños pasaban frío cada mañana –recuerda Elena Pavón, otra madre delegada–. La tutora recurrió a mí para que llevara a la asamblea este tema. A partir de ahí se elevó un escrito al Ayuntamiento para que asumiera los costes. Vehiculicé un problema que desconocía como madre.” Elena Pavón encuentra así sentido a su participación, “es importante que seamos un referente para los maestros”, y añade
“nunca me he sentido una amenaza para la tutora, ni he pensado que con nuestra presencia fuéramos a invadir un espacio que no nos correspondía”. Tampoco han existido problemas al respecto con la AMPA. No todos los padres forman parte de esa asociación, pero, sin embargo, sí son todos miembros de un grupo-clase de padres de alumnos. La cercanía es aquí una ventaja que ayuda a solucionar los problemas.

Las familias encuentran su sitio
 Los temas tratados en las diferentes asambleas celebradas hasta ahora han sido muy variados: aumento de las líneas bilingües, el peso de las mochilas, la frecuencia de las tutorías, las condiciones del arenero del patio de Infantil, las entradas y las salidas del centro, los cinturones de seguridad en los autobuses de las excursiones, el comedor, las bibliotecas de aula o los ordenadores portátiles.
Cada padre y cada madre delegado ha crecido en el desarrollo de la actividad y, en el camino, juntos han ido encontrando respuestas a muchas de sus dudas y miedos iniciales. Raquel González es abogada y temía no poder compatibilizar la delegación con sus obligaciones laborales. Pasados los primeros meses ha ido hallando espacios y tiempos en los que poder estar en contacto con el resto de familias. Le costaba imaginar,
Juntos han ido encontrando respuestas a muchas de sus dudas y temores iniciales.

R e p o r t a j e
Entonces, que existieran más opciones para el encuentro que la puerta del colegio. El día a día le ha abierto posibilidades: quedar por las tardes en un parque del barrio o verse en los cumpleaños de sus hijos. También las nuevas tecnologías se han revelado como importantes aliados en la comunicación a pequeña escala.
No es lo mismo llamar por teléfono a setecientos padres que hacerlo a veinte. Esperanza Ruiz tiene dos hijos gemelos en el centro y desde el principio formó parte del proyecto como delegada de curso. Su grupo de padres es un tanto especial porque se ha ido transformando en estos dos años en un grupo de amigos. Al principio hablaban sólo de sus hijos y del colegio pero con el tiempo han ido trenzando nuevas complicidades. Casi sin pretenderlo, sus pequeñas rutinas han comenzado a ser imitadas por otros grupos, como comenta esta madre delegada: “siempre que celebramos las asambleas acudimos con nuestros hijos; los padres en un aula y todos los niño del grupo en otra. Ellos saben que estamos allí por ellos y que hablamos de cosas que les repercuten. Es la mejor muestra de que nos preocupa su formación”.

Interrelación padres-hijos

“Papá, yo también soy delegado de mi clase, como tú”. Uno de los dos hijos que Juan Mariano López tiene en el centro llegó exultante a casa después de haber salido elegido delegado de 4º B.
Juan Mariano es operador de planta de depuradora en la empresa municipal de aguas. Su trabajo por turnos le da la oportunidad de participar más activamente en la educación de sus hijos y su actitud no pasa desapercibida para ellos, que aprenden de forma directa la importancia de valores como la solidaridad, la responsabilidad o la participación democrática. “Mi hijo llevaba varios años presentándose y no salía elegido.
Este año, por fin lo consiguió. El hecho de que yo esté como delegado de padres influye en él y le anima a participar. Se siente muy orgulloso de que los dos seamos delegados de su curso.”

La hora del análisis

Una vez evaluado el desarrollo del primer año de la experiencia, la percepción de sus protagonistas oscila entre el optimismo “razonado” de muchos padres delegados y el escepticismo “positivo” de algunos de los tutores. En general, los temores iniciales se han ido disipando y aunque casi ningún docente valora negativamente el camino elegido, tampoco despierta grandes entusiasmos. Javier Sánchez, tutor de 4ºB de Primaria, acierta a poner argumentos a su escepticismo. “Llevo muchos años ya en esto y pasa lo de siempre, que los padres que se implican son los de los alumnos que no dan problemas. El hijo de mi delegado, por ejemplo, es un estudiante magnífico, pero el resto pasa. No logramos que se impliquen los padres que están más desvinculados de la escuela.”
“¿Sirve todo esto para algo?” se pregunta, finalmente, el director, Luis Carlos Delgado. Y responde tajante al instante “Sí, rotundamente sí. Los padres han comenzado a implicarse de una manera más activa en la educación de sus hijos y eso es lo importante.
Te puedo poner un ejemplo, el curso pasado una madre propuso que los alumnos que no estuvieran en la línea bilingüe pudieran recibir clases de segundo idioma. Hablamos con la jefa de estudios y era posible.
Este año su hijo y sus compañeros tienen francés.”
El presidente de la AMPA, Jesús Rodríguez, apunta, además, en otra dirección: “en estos dos años los padres delegados se han convertido en nuestra 'cantera'.
En las últimas elecciones a los Consejos Escolares la mayoría de los candidatos habían sido delegados de grupos el curso pasado. AMPA y delegados se complementan, no compiten. La AMPA tiene una imagen más institucional y una visión más global de todo el centro. Por contra, la figura del delegado aporta frescura y mayor cercanía”.
Unos y otros, los optimistas y los pesimistas, insisten en la misma dirección. Las familias no pueden quedarse al margen de la educación de sus hijos. Algunas madres comienzan a percibir que ya no hay excusas para seguir jugando un papel pasivo y resignado. Como otras tantas, Alicia Gallardo, madre de tres alumnos de este centro y delegada del grupo C de Infantil de 4 años, no está dispuesta a perder esta oportunidad:
“No nos podemos quedar sólo en la queja de que no tenemos ni voz ni voto. El centro está abierto a nuestras propuestas y podemos aportar cosas a la educación de nuestros hijos”. Ahora toda la energía de padres, madres y docentes se vuelca en hacer llegar este mensaje a las familias menos implicadas para que tomen conciencia de la importancia de poder opinar, decidir y participar de forma activa en la vida del centro.
Aunque sólo tímidamente, algo comienza a cambiar en la puerta de entrada; una puerta que las familias apenas cruzaban. Desde dentro se buscan fórmulas para que pasen y participen; desde fuera cada vez más padres y madres comienzan a ver la puerta abierta.
Véalo en: http://www.cuadernosdepedagogia.com/ver_pdf.asp?idArt=14559

viernes, 29 de abril de 2011

Condena ejemplar para un colegio por permitir un acoso continuado

La sentencia obliga al centro a pagar 40.000 euros, la cifra más alta, a la víctima

VICTORIA TORRES BENAYAS - Madrid - 07/04/2011
Le llamaban "inútil", "maricón", "hijo de puta", le pinchaban con lapiceros, le robaban, le perseguían por el patio en el recreo y, si paraba de correr, le pegaban en un rincón entre todos, prohibían a los demás niños relacionarse con él, le amenazaban de muerte... Este infierno lo vivió un niño en su colegio y a diario desde los siete a los 10 años.
El padre de un agresor testificó que el colegio nunca le informó
Sus padres, que para proteger al menor no quieren que se conozcan sus nombres, pensaron al principio que eran incidentes aislados, pero cuando les preguntó qué es "dejar en coma a alguien", como le prometían que harían con él, se dieron cuenta de que lo que estaba pasando era grave. Acudieron una y otra vez al centro escolar, el colegio religioso concertado Amor de Dios de Alcorcón (Madrid), mantuvieron reuniones con profesores, tutores, la directora y la psicóloga, sin lograr que nadie protegiera a su hijo del calvario al que le sometían. Ayer, un juzgado dictó una sentencia ejemplar y condenó al centro a pagar 40.000 euros por esa pasividad.
El colegio nunca accedió a sancionar a los acosadores ni a cambiarlos de clase, como pedían los padres. Les despachaba diciendo que se lo inventaba, que eran incidentes comunes en una clase de Primaria o que no tenía constancia de ellos. Los padres acudieron a Inspección Educativa y al centro municipal de atención a las víctimas y finalmente la administración decidió, de forma urgente y a mitad de curso, cambiarlo de centro en febrero de 2010. Los padres, que no querían "un resarcimiento económico sino moral", según explica su abogado, Pedro González, demandaron al colegio. Ahora, el Juzgado 44 de Primera Instancia de Madrid les ha dado la razón. En su sentencia, considera probado que sufrió acoso escolar por parte de un grupo de compañeros de forma "continuada, colectiva y reiterada en el tiempo" ante la cual el centro incurrió en una "absoluta dejación de funciones dejando indefenso al niño".
Es la indemnización más cuantiosa por daños y perjuicios impuesta a un colegio en España por bullying. La anterior más alta la dictó en 2009 la Audiencia Provincial de Madrid -30.000 euros al Colegio Suizo de Alcobendas-. Previamente, los padres de los siete acosadores de Jokin fueron condenados a indemnizar con 10.000 euros cada uno a la familia del niño de 14 años que se quitó la vida, pero el colegio de Hondarribia (Guipúzcoa) fue absuelto.
Con todo, tal y como recoge el fallo, los progenitores podían haber pedido 120.000 euros según la baremación para estos casos, pero en su demanda, que el juzgado estima íntegramente, reclamaron un tercio. Según el abogado de la familia, lo interesante del caso es que se admitieron como prueba las grabaciones de las reuniones que mantuvieron los padres con el centro y que testificó el padre de uno de los acosadores, un "héroe" que tildó a su hijo y sus cómplices de "terror del patio" y que reprochó al colegio haberse enterado de lo que ocurría por la madre de la víctima, gracias a la cual pudo corregir la conducta de su hijo.
La sentencia no es firme y el colegio ha presentado recurso, según precisa José Luis García Olaskoaga, miembro del órgano que dirige los 23 centros de la congregación en España, porque considera que "no ha habido inacción", que no se detectó ningún acoso y que el fallo "se basa en hechos testificales no acordes con la realidad". Iñaki Piñuel, el psicólogo especialista en violencia escolar que le diagnosticó, explica que sufre "estrés postraumático cronificado", un "daño psicológico extremo" que, si no se trata, puede durar de por vida. Ahora, se recupera de esta "herida invisible" que le provocó, entre muchos otros daños, miedo constante, falta de apetito e insomnio, y cada día está más cerca de "recuperar la sonrisa".

Denuncian a dos inspectores de Educación por supuesta revelación de datos familiares

Los funcionarios pusieron en duda las capacidades del padre de un niño víctima de 'bullying' ante sus superiores de la Guardia Civil

El padre de un niño supuesta víctima de 'bullying' (acoso escolar) en el instituto Tomás Mingot de Logroño que nunca ha reconocido la Consejería de Educación, ha presentado una denuncia contra el inspector jefe y contra otra inspectora educativa por un presunto delito de descubrimiento y revelación de secretos. Según la demanda, los funcionarios, tras hacer caso omiso de la situación escolar del menor así como de los informes psicológicos externos aportados por los progenitores (incluso partes de urgencias), se pusieron en contacto con los superiores del padre para conocer el destino y la unidad en la que desempeñaba su labor como guardia civil.
Los inspectores mantuvieron una reunión personal con uno de los jefes del denunciante en la que, según detalla la demanda, «revelaron la situación en que se encontraba su hijo» e informaron a su superior de que la comunidad educativa negaba la existencia del acoso y que, como el padre no estaba de acuerdo con dicha negativa, «se sentían amenazados e intimidados dada su calidad de guardia civil, por el hecho de que trabajase con un arma y ante el temor de que pudiera usarla en el centro escolar». Los jefes del padre del chico, alertados por los temores de los inspectores, pusieron en marcha el protocolo habitual en estos casos, consistente en un examen psicológico del agente de la Guardia Civil, prueba que superó hasta quedar demostrado que «el denunciante no padece ningún tipo de trastorno agresivo que le impida ejercer sus funciones como consecuencia de los problemas que desafortunadamente sufre toda la familia a raíz de la situación del menor», detalla la denuncia.
Así las cosas, el padre del niño considera que la actuación de los inspectores, además de cuestionar su profesionalidad como miembro de la Guardia Civil, «ha aireado de mala manera la vida familiar en su ambiente profesional obligándole a dar explicaciones dentro de su círculo profesional». En este sentido, la demanda argumenta que «los inspectores, fuera de los casos permitidos por la ley, accedieron a los datos del menor para conocer la profesión del denunciante con el fin de acudir a su centro de trabajo y revelar información confidencial sobre la situación padecida por el alumno en el centro escolar». «Los hechos cometidos por los denunciados -continúa- han causado un grave perjuicio a la intimidad personal y a la propia imagen del denunciante, a su hijo menor y al resto de su familia, que ha visto cómo se ha difundido sin su consentimiento información relativa a su familia, poniéndose además en entredicho la capacidad del denunciante para ejercer su profesión, y todo ello por personas que, además de ser absolutamente ajenas tanto al círculo profesional como profesional del denunciante, han de guardar el correspondiente deber de sigilo con respecto a los datos personales y familiares que conozcan en el ejercicio de sus funciones». Por todo lo expuesto, la demanda considera que tales hechos «pudieran ser constitutivos de un delito de descubrimiento y revelación de secretos previsto en el artículo 198 del Código Penal».
La Consejería de Educación, a petición de este diario, eludió hacer declaraciones sobre el tema.

Denuncian otro caso de 'bullying' en el Colegio Suizo

MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -
   Los padres de un alumno del Colegio Suizo de Alcobendas han presentado una denuncia ante la Policía en la que relatan las presuntas agresiones físicas y psicológicas sufridas por su hijo desde hace cuatro años, sin que el centro haya adoptado ninguna medida para evitar esta situación, han informado a Europa Press fuentes jurídicas.
   La familia de este menor baraja la posibilidad de demandar al Colegio por denegación del auxilio del chico, puesto que desde hace dos años estaban al corriente de los hechos. Así lo ha adelantado a Europa Press Fernando Sacristán, quien llevó otro caso de acoso escolar.
   El Colegio Suizo ya fue condenado en 2009 a pagar una indemnización de 30.000 euros y las costas del primer juicio a la familia de un niño que denunció el acoso escolar que sufría éste en el centro desde 2006.
   En este caso, y según denuncian los afectados, el menor lleva sufriendo diversas vejaciones desde hace cuatro años. En un primer momento, sufrió exclusión social por parte de sus compañeros, quienes le negaban participar en los juegos de los recreos. Tras ello, pasaron a degradarle con insultos y prosiguieron las agresiones físicas.
   Según Sacristán, el chaval sufrió hace dos años una agresión que le llevó al hospital por recibir un golpe en la zona lumbar. A raíz de este hecho, los padres alertaron al director del Colegio de la situación, sin que la Dirección tomara ninguna medida para impedir que los hechos se produjeran.
   "Se mandaron hasta 60 correos al director y no huno respuesta", ha aseverado Sacristán, quien ha relatado que incluso el Colegio recomendó al pequeño que no fuera a la 'Semana del Esquí' en Suiza con sus compañeros para evitar posibles agresiones.
   Los hechos se denunciaron el pasado 11 de febrero ante la Comisaría de Policía y ante el Defensor del Menor, que abrió un expediente para esclarecer el caso. Días más tarde se amplió la denuncia contra una profesora que al parecer propinó una bofetada al niño.
CONDENA AL COLEGIO SUIZO
   En 2009, la Audiencia de Madrid condenó al Colegio Suizo a pagar una indemnización de 30.000 euros y las costas del primer juicio a la familia del menor que denunció el acoso escolar que sufría su hijo en este centro de Alcobendas en el años 2006,.
   Los padres del menor denunciaron en 2006 la situación de acoso escolar que estaba sufriendo su hijo, alumno entonces del Colegio Suizo de Madrid. Con la denuncia, los padres presentaron una grabación que demostraba el acoso al que estaba siendo sometido su hijo por parte de algunos de sus compañeros.
   El caso de este joven pasó primero por el Juzgado de Instrucción número 1 de Alcobendas, cuya titular, Carolina García, determinó que los golpes sufridos por el alumno durante dos años por parte de sus compañeros no constituían acoso escolar.
   Este caso salió a la luz después de que los padres del menor denunciaran en octubre de 2006 que su hijo, entonces de 10 años, había sido objeto de diversas vejaciones por parte de sus propios compañeros de clase. Uno de estos episodios tuvo lugar el 26 junio de 2006, cuando al joven le grabaron durante el recreo en el momento en el propinaban con la mano y con un estuche blando hasta 21 golpes en la cabeza, la nuca, las piernas y la espalda.

Bullying

Tanto la familia como la escuela pueden establecer reglas para evitar el acoso escolar

¿Se puede proteger a tu hijo a que no se convierta en un acosador ni en un acosado? Pues claro que sí. Por lo menos existen algunas pautas que pueden ayudar tanto a la familia como a los educadores y a la sociedad de un modo general, a prevenir este fenómeno. Luchar contra el bullying es una responsabilidad de todos. Cada parte implicada debe cumplir su papel:

La familia

Educar es una tarea muy difícil ya que los padres ni las madres son expertos en pedagogía o han nacido ya preparados para educar a sus hijos. Pero la familia se construye y su estado es considerado esencial para la socialización de los niños, a través de la transmisión de valores, normas, comportamientos, etc. La familia es la que tiene que establecer lo que es reprobable y lo que es aceptable, en casa y en la relaciones sociales. Según los expertos en acoso escolar, la ausencia de reglas, la falta de supervisión y de control razonables de la conducta de los hijos fuera del colegio, de lo que hacen y con quién van, una disciplina demasiado dura, la falta de comunicación y la ocurrencia de tensiones y de peleas en la familia, pueden llevar a que los hijos adquieran conductas agresivas.

Qué puede hacer la familia

Existen cursos y reuniones de escuela de padres y madres que pueden orientar a los progenitores acerca de lo que puede hacer para mantener alejados a sus hijos del bullying. Se basan, normalmente, en reglas básicas como:
1- preocuparse por sus hijos, hablando con ellos. Crean un canal de diálogo con ellos. Eviten los monólogos. Se aprende y se conoce mejor los hijos oyéndoles.
2- Estar pendiente de los posibles síntomas como nerviosismo, falta de apetito, insomnio, bajo rendimiento escolar, fobia escolar, etc.
3- Controlar y supervisar las conductas de sus hijos, observando qué hace, a dónde va, con quién juega, cuáles son sus intereses, proyectos, etc.
4- Determinar los límites y las normas. Exigir el cumplimiento de las elementales.
5- Educar para controlar las emociones, para comportarse con los demás, para convivir con otros.
6- observar los comportamientos, estados de ánimo, y los cambios en los hábitos de los niños.

La escuela

El tipo de disciplina que haya en el aula y en el centro es de fundamental importancia en la construcción de una buena conducta. La constante supervisión en las aulas y en el patio, así como en el comedor, también cuenta a la hora de detectar si está o no ocurriendo algún acoso escolar. Profesores y cuidadores deben estar presentes, siempre.

Que deben hacer las escuelas

En un principio, no cerrar los ojos a la realidad. Establecer reglas para evitar el bullying, mantener un buzón de sugerencias y de quejas siempre abierto, tratar el tema a través de cursos, conferencias o tutorías, poner a cuidadores o vigilantes en el comedor, en el recreo, y en otras zonas de riesgo, introducir y mantener asignaturas de educación en valores, e intervenir de una forma rápida, directa y contundente en el caso de haya alguna sospecha de acoso escolar. En complicidad con el centro escolar, los profesores deben colaborar en la identificación de algún caso, o simplemente estableciendo con sus alumnos unas normas de no agresión.

Qué pueden hacer las instituciones y los medios de comunicación

Crear y mantener un teléfono público para los niños es una forma de abrir una puerta a sus posibles conflictos. Las campañas anuales de sensibilización también pueden funcionar para prevenir el acoso escolar. En cuanto a los medios de comunicación sería interesante y muy viable que controlasen más los contenidos que emiten o publican.
La sociedad en general debe prevenir y atajar posibles brotes de acoso. Es necesario estar atento y no dejar pasar nada o pensar que todo es normal o se trata de una broma. Cuando un niño se burla, amenaza o pega a otro niño, se debe intervenir para que eso no se repita. Cuando en el patio del colegio alguien se burla del aspecto de otra persona, hay que reprenderle. Lo malo se corta por la raíz.